ESQUIZOFRENIA
Una madrugada. Tan desesperado, tan solo como yo...
¿Quién será? ¿Dónde estará? ¿Me estará esperando como yo a ella?
Imágenes que deambulan en mi mente, creando una historia que de repente ni existirá. Pero es tan hermoso estar sentado en el espacio y pensar en ella, agarrar una estrella y conversar con ella, pensar que ya llegará y que es diferente, absolutamente, distinta a las demás. ¿Cómo será? La dibujo en la palma de mi mano para que no pueda escapar, me invento un nombre para llamarla cuando no pueda más. Rosa, Mariela, Sandra. Fulana, mengana o sultana. ¿Cómo será? Morocha, rubia, pelirroja. Alta, chata o gorda. Tan bonito es soñar, tan cruel es imaginar. Ya he puesto un aviso en el cielo con la frase ¡Búscame ya!... Me siento a conversar con cupido tratando de convencerlo para que me describa la ideal. No me dice nada, no habla. Ya esperé demasiado, busqué en varias pero fantaseé, resbalé. Juego a las escondidas con el único propósito de encontrarla. “Ampay” -le dije- “por fin te encuentro… fue difícil hallarte… juegas muy bien”. ¿Dónde estará? En la combi / en la UNI. En la disco / en la misa de domingo. En la posta, clínica u hospital / falleciendo ya / en una sala de emergencia / Debajo de la mesa / ya en la cama / En la compu / en el face…
Dónde, cuándo, quién, cómo. Preguntas que uno se hace cuando quiere amar y no encuentra la ideal. Preguntas y más preguntas para no sentir y preferir morir…

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